Asesináto en la bibliotéca

A los asesínos se les puéde capturár o pescár.

El gríto resonó de úna manéra exageráda en la bibliotéca. Normálmente en élla nádie hábla fuérte, así es que ése alarído de horrór acalló complétamente cualquiér ótro sonído en las várias dependéncias.

Tódas las mirádas y pásos se dirigían hácia el sítio de donde tal laménto de terrór se producía.

¡Los servícios en la plánta bája!

¡Hay un muérto, hay un muérto, lo han asesinádo! Gritába úna desdicháda.

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La híja del Rey

Su majestád, si me lo permíte quisiéra decír únas palábras ahóra que ustéd me ha concedído el honór de podér retirárme de la función de minístro después de tréinta áños a su servício.

—Le escuchámos buén amígo.

—No he sído un gran minístro, péro he tratádo de hacér lo mejór posíble lo que ustéd ha ordenádo y yo, algúnas véces y según mi humílde parecér, he intentádo que séa lo mejór pára nuéstro puéblo.

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El bósque de los cuéntos

Háce múchos péro múchos áños, a las afuéras de tódos los puéblos del múndo siémpre había un bósque de los cuéntos.

Éra muy fácil llegár a él, se tomába la cálle de La Ilusión y después de caminár únos quínce minútos con el corazón… ya estábas allí.

Algúnos caminántes entrában en el bósque de la manéra más naturál, por el camíno del…

Érase úna vez…

al que también llamában el de:

Háce múcho, péro múcho tiémpo…

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http://www.evilfoto.eu/pagina_cuentos/1133_el_bosque_de_cuentos_tildado_1.pdf

 

El canálla

El canálla

  

Por cáda béso, híjo y niéto

que me díste.

Caríño, respéto y ternúra

te quité.

***

Cuántas véces téngo que decírte,

que no te quiéro.

Cuántas véces téngo que decírte,

que núnca te querré.

***

Jamás álgo de afécto

quíse dárte,

a cámbio de tus toneládas

de querér.

***

Ahóra que estóy ciégo, sórdo

e impedído,

no compréndo cómo, todavía

quiéres volvér.

***

¿Cuánto más dolór débo hacérte?

pára que entiéndas,

que a pesár de que te necesíto

núnca te amaré.

***

Áunque las núbes láven mis ójos,

las abéjas retíren la céra de mis oréjas,

y un cabállo me lléve siémpre.

Ni te quiéro, ni te quíse, ni te querré.

***

Péro ahóra te necesíto,

quédate.

A pesár de no deseárte

te aceptaré.

 * * *

 

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Recétas noveládas

Podémos accedér a millónes de recétas en Internét.

Péro aquí os póngo únas cuantas que yo hágo, en la mayoría de los cásos éxplico de dónde viénen y qué tiénen de especiál. Y hásta a véces las novélo pára hacérlas más interesántes.

Son recétas un póco fuéra de «nuéstro» común, algúnas que he aprendído al hacér  viájes.

Póngo por supuésto los ingrediéntes, sus cantidádes y explíco pequéños trúcos pára que sálgan bién.

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