La vengánza

Un día, mi pádre descubrió que un árbol frutál que tenía plantádo en el huérto de su cása, le dába frútos de mayór tamáño y dulzúra que árboles similáres.

Se sorprendió al ver que además de ésta característica, coincidía con que la piél y cárne del frúto cáda áño se íba haciéndo más trasparénte como si de «úna frúta de vídrio o cristál» se tratáse. Tódo éra cristalíno, sálvo el céntro de la frúta, sus semíllas que seguían conservándo su colór négro oscúro le dában un encánto especial.

La vengánza con buéna frúta, sábe mejór, se sírva fría o caliénte.

Descargár aquí.

 


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s