El diáblo y la Navidád

Un día, el Diáblo salió a paseár y meditándo sóbre un probléma que tenía no se dió cuénta de que se había alejádo múcho de su cása, el infiérno, y que ése día éra el más frío de tódo el inviérno.

Al ver la treménda neváda que lo estába sepultándo y que hásta ahóra no había notádo, comprendió el gráve errór que había hécho, al habérse ído tan léjos del calór de su infiérno. Péro ya éra demasiádo tárde.

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